Dónde vas tú, vamos todos

Dafny Irizarry

Esta semana, un nuevo envío de 1000 copias de Viajes Valientes fue marcado por la distribución hecha por First Book, una organización que brinda servicios a 400,000 educadores en todo el país. Esta organización esta dedicada a proporcionar libros para estudiantes de comunidades en donde poseer un libro es un lujo. Simultáneamente, 10 maestros y consejeros escolares de las escuelas secundarias de Central Islip, Hempstead, Hampton Bays, Westbury, y Glen Cove comenzaron a reunirse con el director artístico de Herstory y el consultor del programa para preparar una guía de estudio, a través de una contribución especial de la Fundación Universalista Unitaria de Long Island. Esta contribución es acompañada por planes de lecciones, notas de campo y sugerencias para maestros que usarán esta antología escrita por estudiantes como texto. Cada nueva historia de los estudiantes de secundaria que aparecen en el sitio web de Long Island Wins está inspirada en las voces de los jóvenes que contribuyeron con este volumen, ya que, semana a semana, estas historias llegan a nuevos lectores de todas las edades.

Le invitamos a leer la introducción al volumen de Dafny Irizarry, fundador y directora de la Asociación de Maestros Latinos de Long Island (LILTA, por sus siglas en inglés), acerca del momento en un salón de clase que ayudo a iniciar esta ideología.

Dónde vas tú, vamos todos

Para Dafny Irizarry

“Dónde vas tú, vamos todos”, fueron las palabras de mi madre cuando me dio un último abrazo el 8 de agosto de 1991 en el aeropuerto Luis Muñoz Marín en San Juan, Puerto Rico. Ambas nos habíamos rendido a la idea de que mi futuro estaba en Nueva York en comunión con un idioma y clima que me harían llorar y extrañar hasta los rincones más imperfectos de mi isla.

“Dónde vas tú, va tu familia y tu país, haz las cosas bien, m’ija”, añadió mi madre mientras yo asentía con mis ojos inundados con lágrimas de miedo. Era un miedo lleno de incertidumbre y agonía. Me perseguían miles de preguntas mientras caminamos hacia la puerta de salida, donde nuestros corazones finalmente se desgarraron el uno del otro.

Estas palabras permanecieron conmigo cuando embarque en la implementación de un programa de Herstory con estudiantes voluntarios  recién llegados que cruzaron la frontera y acordaron escribir sus historias de sus viajes a esta tierra, la tierra de la libertad. Ellos escribieron historias sin nombres pero con voces que no deben ser descartadas. Muchos de estos estudiantes viven entre nosotros sin “papeles”.

¿Es que voces deben tener un nombre? Deberían de tenerlo y deben de tenerlo. Pero, estas voces poderosas y necesarias están sin nombre por miedo de que paredes son mejores que corazones, y que aparte es mejor que juntos. Algunas personas han caído bajo el hechizo de que mantener a los inmigrantes fuera, los constructores de los sueños de este país, garantizará nuestra seguridad y prosperidad.

Como una participante activa en este taller de escritura, di luz a mi propia historia porque yo también crucé una frontera. Escribí la historia que me trajo aquí de las costas cálidas de Puerto Rico a Long Island. Por muchas semanas, viví y respiré la pedagogía de Herstory junto con mis estudiantes. Escribimos, leímos y escuchamos las historias de los demás, y en el proceso construimos un corazón lleno de amor y compasión que compartimos con la comunidad escolar porque, donde va cada uno de nosotros, vamos todos.

Sin duda, este fue el proyecto más significativo del año, al darme cuenta de que las palabras de mi madre cuando yo salía de Puerto Rico hace más de 25 años están vivas aún y son más relevantes que nunca. “Dónde voy yo, vamos todos”, incluyendo a mis estudiantes inmigrantes cuyas voces y nombres serán declarados en voz alta algún día, rompiendo así toda pared opresiva. No es nosotros y ellos. Estamos unidos en una voz y un corazón.

 

 


Warning: A non-numeric value encountered in /home/longisl2/public_html/wp-content/themes/Newspaper/includes/wp_booster/td_block.php on line 326

Dejar respuesta