¿Es que una historia puede hacer una diferencia?

Erika Duncan

¿Es que una historia puede hacer una diferencia?
Por Erika Duncan

¿Es que una historia puede hacer una diferencia? ¿Despertar un corazón dormido? ¿Qué se necesita para permitir que algo que pasó particularmente a nosotros sea grabado en la memoria de otra persona de tal manera que la impulse a la acción? ¿Pueden nuestras palabras formar imágenes que nos permitirán experimentar nuestras memorias colectivas, y así verdaderamente poder hacer el viaje juntos?

Estas fueron las preguntas que dieron luz a “Historias para la liberación” de Herstory hace nueve meses—el tiempo que toma para que un bebé venga al mundo—una historia cada semana, cada una con su propia imagen indeleble, para nunca ser olvidada.

Hace nueve meses, 65 poetas y escritores, líderes de organizaciones, estudiantes, maestros y activistas se reunieron en Patchogue para un Foro Libertad, con la meta de generar una cascada de nuevas historias para el cambio. Los maestros presentes pidieron que las historias de los jóvenes que cruzaron la frontera solos y fueron leídas ese día fueran reunidas en un libro, y nació así Pasos valientes, llegando a un salón de clase tras otro, y a más y más distritos escolares, donde exista una necesidad de enseñar empatía y darle voz a los jóvenes.

¿Qué pasaría si toda maestra de arte le pidiera a sus estudiantes leer una historia a la semana, como aparecen aquí en el web, y crearan sus propias ilustraciones de tal forma que expresen cómo ellos sienten cada historia en sus corazones? ¿Qué pasaría si cada maestro de inglés o de inglés como nuevo idioma asignara a sus estudiantes leer las historias de este sitio, para entonces escribir sus propias historias en respuesta? ¿Qué pasaría si todo maestro de ciencias sociales usara las historias para enseñar la historia de este país, celebrando aquellos héroes actuales entre nosotros mientras enseñan sobre los héroes del pasado? ¿Pueden estas historias ser grabadas tanto en los recién llegados como en quienes han sido enseñados a temerle a los recién llegados?

Mientras pienso en estas preguntas, mi mente regresa a un momento que ocurrió hace más de diez años, cuando manejaba con una de nuestras escritoras de Herstory, tratando de navegar entre mi español quebrado y su inglés quebrado, con manos en el volante. No pude ver la expresión en su cara mientras me contaba que había ido a visitar a un vecino esa mañana, para desayunar con la familia, y el bebé recién nacido lloraba inconsolablemente. Su mamá había sido detenida por ICE en la madrugada, y su corazón parecía saberlo, mientras persona tras persona trataba de cargarlo o darle su botella, pero nada funcionaba. Finalmente, su papá se había quitado su camiseta y llevó el bebe a su pezón. Eso fue todo—pero una imagen fue grabada indeleblemente en mi corazón que llevó mi trabajo a otro nivel mucho más urgente. Aún puedo ver ese papá con su bebé en su pezón cada vez que pienso en la crueldad de la separación de familias, cada vez que una historia cruza y entra en mi corazón. Corazón fue la primera palabra que aprendí de la cuentista, cuando nos esforzábamos por entender el idioma de la otra, y con su permiso para usarlo conforme nos esforzamos para conocernos de una manera que nos ayude a actuar. Había trabajado antes por los derechos de los inmigrantes. Pero—no lo puedo explicar—algo pasó cuando escuché esa historia que me cambió para siempre y me dejó inquieta.

De manera que cierro con un deseo y una esperanza que si tiene una historia que podría cambiar el corazón de alguien para siempre o brindar energía para poder ser más parte de la lucha, por favor contáctenos y trabaje con nuestro grupo creciente de cuentistas para esta serie. Por favor conéctese con otra persona y comparta una o dos historias de esta serie.

—Traducción de Silvia P. Heredia


Warning: A non-numeric value encountered in /home/customer/www/longislandwins.com/public_html/wp-content/themes/Newspaper/includes/wp_booster/td_block.php on line 326

Dejar respuesta