La montaña

Belinda B Castiblanco

La montaña

Para Belinda Castiblanco

Es difícil encontrar tu lugar en un lugar extraño. Sabía que mi madre vivía en Nueva York. Yo pensaba en la ciudad que no duerme, en las luces sin fin, en los rascacielos, en fin, en todo lo que Hollywood me había vendido en la televisión y el cine. Cuando llegue a este país a mis 17 años, mi madre, a quien no veía por casi seis años, me estaba esperando en el aeropuerto.  Recuerdo vívidamente mis ganas de tener una madre, no figurativa, pero de carne y hueso. Allí estaba ella parada, personificando mis esperanzas, casi como un espejismo. La tenia idealizada y seguro que a ella también le pasaba lo mismo conmigo. Yo no la reconocí inmediatamente, se veía cansada, extraña, como si una sombra cubriera su aura. Ella tampoco me conoció. “¿Qué te paso mi hija?” “¿Qué bajita te quedaste?” Esas fueron sus primeras palabras mientras me abrazaba, palabras de desencanto.

Yo también me sentí desencantada. Mi madre no vivía en la gran metrópolis, sino en Long Island, en los suburbios. Comparado a la deforestación de San Salvador, los suburbios norteamericanos son bosques llenos de árboles de sequoias. “A donde vivimos, parece una montaña” me dijo. Porque era bastante tarde en la noche, desde el asiento trasero del carro, yo no podía ver la montaña de la que me hablaba. Por alguna razón, quizás por qué las cercas para los caballos, o para cualquier otro ser que se necesite controlar, usualmente se pintan de blanco para que se vean bonitas y escondan el limite de la libertad, lo que sí alcance a ver fueron un par de escuelas de equitación a la salida del interminable 495. Al día siguiente me di cuenta de que tal montaña no existía. O quizás sí, era la montaña que tendría que escalar para encontrar mi lugar en este mundo.

Llegue un domingo, el martes ya estaba trabajando en una fabrica usando la documentación de mi madre por qué yo todavia era menor de edad. No sabía que ese era parte del trato; a este país se viene a trabajar. Yo lo que quería era seguir estudiando, nunca había dejado de hacerlo. Me inscribí yo misma en una escuela gratuita de Ingles. Conseguí otro trabajo de cuatro de la tarde a doce de la noche, hice lo que pude para seguir. Lastimosamente, a la gente joven, las cosas no siempre les salen como esperan. El mundo esta en contra de los sueños, de un camino directo hacia tus metas, “si no cuesta, no vale”, ese es el dicho.

 


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13 Comentarios

  1. As we read these stories of hope, courage and justice, I feel inspired to continue my work as an activist on Long Island through Latino Civic Association. I hope all who read this Belinda’s story become an ally in the fight to correct an immigration system that lacks compassion and empathy. Thank you to Long Island Wins for hosting the Herstory Writers Workshop “Stories for Liberation” series! Long Island continues to be the frontlines for many immigrant injustices and immigration issues.

  2. Very touching, moving. I was right there with her in that car ride, and the disenchantment of the American Dream isn’t possible in this day and age, and the social norm of having a fixed path of when and what to do in our lives has to change in order to not feel as if we’re failing in life, when really we’re not. We’re just all going at our own pace.

  3. Thank you so much for sharing this story. I have been taking the writers workshop with Helen Dorado Alessi, and I can’t thank you enough for taking the time to share your story. Be well and keep up the writing.

  4. Belinda, We just read your piece in our Herstory class. I am so moved by your story. I am very emotional reading your journey. Your phrasing took my breath away. I certainly hope you keep writing -your message is powerful and needs to be heard. I am rooting for you!
    Barbara in Long Beach, New York
    If your in the area let me know I will give you the grand tour!

  5. Leí su historia
    Es una historia muy triste pero sé que es una mujer luchadora que puede salir adelante
    Le deseo bendiciones para su vida

  6. Es muy triste tu historia pero sabes algo a pesar de eso no te diste por vencida siguiente adelante cada día ahí que darle gracias a dios por cada momento de nuestras vida sigues así delante sin importar los obstáculo que se te presente

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